Las arquitecturas de Juan Rulfo
Diego Orduño, Diego Monraz y Alejandra González
La arquitectura es una forma de narrar el mundo y, por eso, se enriquece de la mano de la literatura y la filosofía. Más que un objeto, la entendemos como una red de relaciones entre diferentes realidades; nos interesan los puntos intermedios, indefinidos, los conflictos entre ellas. Entenderla así, como relaciones, encuentros, tensiones, conflictos y juegos, es una especie de militancia política, pues al producir desde allí los espacios que habitamos —con el cuerpo y la imaginación— nos obligamos a encontrarnos con lo otro. La narración, el diálogo y la biografía requieren tiempo, sostienen tensiones y, de esa forma, son herramientas de conciliación.
La arquitectura de Jalisco ha tenido grandes momentos a lo largo de su historia, quizás uno de los mayores y más auténticos haya sido a principios del siglo pasado cuando, liderados por Luis Barragán, bajo la influencia de Ferdinand Bac, un grupo de personas iniciaron incipientemente lo que luego Juan Palomar denominaría Escuela Tapatía de Arquitectura. La obra de Ferdinand Bac se produjo como una narrativa del lugar, sus libros proponían dípticos compuestos por dibujo y narración, que como conjunto podían llegar a construirse en proyectos como Les Colombières o Les jardins enchantés. Paralelo a este grupo, Jalisco producía grandes artistas en diferentes disciplinas: Dr. Atl, Montenegro, Orozco, María Izquierdo… La región dio también grandes escritores: Juan José Arreola, Agustín Yáñez, Mariano Azueta y, por supuesto, Juan Rulfo. Luis Barragán insistía en que la arquitectura es tanto espacio como tiempo, y es innegable que pocas representaciones del espacio pueden dar cuenta de su dimensión temporal como la narración. Este proyecto pretende aproximarse a la obra arquitectónica desde la literatura —como lo hiciera Bac—, ahora a partir de lo que escribió Rulfo.
Estamos convencidos de que la literatura Rulfiana sigue siendo fuente fecunda de experiencias espaciales, pues se encuentran arraigada en un territorio particular, dialogando con su tradición popular de una forma sumamente original y, simultáneamente, en tensión con una cultura universal. La premisa, y nuestra convicción, es que allí, en la literatura, podemos encontrar enseñanzas para atender las formas que tenemos de relacionarnos entre nosotros, con la naturaleza, con la materia, el tiempo, la tradición y lo desconocido. Todo ello es fundamental para el habitar contemporáneo. Como la arquitectura narrativa de Bac, o la literatura de Rulfo, Barragán también construyó mediante fragmentos; esto es evidente en su propia casa, que no se entiende como diagrama formal, sino como una sucesión de escenas, narrativa, que cobran sentido unitario conforme establecen relaciones entre sí. Estas relaciones, además, nunca son del todo claras. Aún más, son deliberadamente difusas. Son tan espaciales como temporales y simbólicas, están tejidas tanto por las transiciones que Barragán proyectó como por los pasajes de su biografía, su memoria y su propia mitología. En estas arquitecturas, como si de una obra de teatro o novela se tratase, escenas, personajes y lugares se resignifican unos a otros conforme aparecen y desaparecen, a tiempos y destiempo, ofreciéndose como fragmentos en el espacio, en la memoria, en las proyecciones.
A través de la lectura atenta de los libros de Rulfo, e inevitablemente desde nuestros ojos de arquitectos, hemos identificado muchos temas que, o comparten raíces, o hacen eco en la arquitectura que nos interesa. Al aproximarse a Rulfo desde la arquitectura se ha escrito mucho sobre la relación entre modernidad y tradición, sobre el redescubrimiento de la cultura popular, el sentido de la tierra, de los campos y paisajes del sur de Jalisco; está claro que este universo material logra conformar una educación estética bien valiosa y que alcanza lo arquitectónico. Sin embargo, a nosotros nos entusiasma particularmente la forma como fragmenta el tiempo, que también es espacio, para que nuestro encuentro con los lugares quede abierto. Los lugares de Rulfo, rotos, se abren y ofrecen irresueltos en espacio, en tiempo y de forma simbólica. Planteándolos rotos puede utilizar los vacíos, las incongruencias, grietas, huecos, complejidades y contradicciones de la arquitectura de sus narraciones para que el lector se vea invitado a penetrar —aunque nunca de forma completa— lugares que no se agotan nunca.
Rulfo describe constantemente los lugares o paisajes en Pedro Páramo, El llano en llamas y El gallo de oro, conformando un paisaje metafísico, emocional, simbólico. El objetivo de este proyecto es dar concreción a una serie de arquitecturas del imaginario rulfiano, como la Hacienda de la Media Luna, la Casa del Puente, las disposiciones espaciales de Comala, el Llano, Luvina, la Casa del Mediotecho, la Covacha abandonada en las minas de la Andrómeda y su territorio imaginario del Sur de Jalisco en general. Traer al mundo lugares etéreos a través de dibujos y maquetas. El proyecto es una trampa; habrá lagunas, vacíos, tensiones, grietas, paradojas por imaginar. “El tiempo y el espacio están rotos”, decía Rulfo. Su obra se encuentra a justo a medio camino entre las presencias y las ausencias. Llenos y vacíos. El asunto no se reduce a que falte información, sino a que esas ausencias, vacíos, o grietas, sean más ricos que la presencia y el lleno. En Rulfo, lo dicho opera en funcion de lo no dicho; y lo descrito con precisión opera siempre en función de sostener grietas, vacíos, indefiniciones, conflictos. La materia de estos edificios no cierra, no es precisa, no es clara y se contradice a sí misma para ofrecer una especie de neblina fascinante. Al lanzarnos al diseño y maquetación de estas arquitecturas nos vemos obligados a rellenar los huecos definiendo indefiniciones; entendemos, sin embargo, que el reto está en hacerlo sin hacerlo: ensamblar piezas sin que cierren, construir las grietas, propiciar los huecos, articular tensiones. ¿Cómo plantear algo incompleto desde una disciplina, la arquitectura, que demanda definición y técnica, cortar los materiales, ensamblarlos, dibujarlos? Más que un preciosismo material, o la romanización del pueblo mexicano —lugares comunes al leer a Rulfo desde las artes plásticas y la arquitectura— nos interesa precisamente esta construcción de contradicciones. ¿Cómo se construye el vacío? ¿Cómo se construye una indefinición? Y cómo esto puede significar más que el lleno y lo definido. Nos interesa como se construye —y se maqueta y se dibuja— algo que, pese a consistir en palabras precisas, líneas trazadas y materiales ensamblados, “no se agote en su inmanencia”. Grietas, pues, en espacio, en la materia, en el tiempo y en los símbolos. Y de forma intencional. Creemos que esos huecos, arquitecturas abiertas, son los que nos permiten refugiarnos ella, y, aun antes, su aparecer. Esperamos que esta empresa nos permita escuchar lo que su sensibilidad, que mucho tiene de relación afectiva con el territorio y los lugares, puede enseñar a nuestro tiempo.
En Pedro Páramo sucede estructuralmente de forma más evidente a través del tiempo, pues en su narración ni los tiempos ni los lugares son claros; de esta forma la novela queda cubierta por un velo de misterio: demanda varias lecturas para aclararse, y aun así presenta inconsistencias. No hemos de ensamblar el rompecabezas temporal —lo que consideraríamos equivalente a matarla—, encontramos la riqueza de la obra, precisamente, en esas tensiones sin resolver. Esta fragmentación o incompletitud también existe en El llano en llamas, aunque de forma diferente: la estructura de los sucesos no está tan claramente deconstruida pues, por naturaleza, todo libro de cuentos se construye de fragmentos; sin embargo la obra conforma un paisaje. En este caso, los fragmentos son espaciales: un paisaje cultural funge como el hilo conductor, y este va abriendo huecos y paradojas desde los acercamientos a cada uno de los lugares particulares, personajes y situaciones de los cuentos. A este paisaje, podríamos decir, se le van abriendo las grietas cuento por cuento.
En la arquitectura y en Rulfo, la persona y la casa -toda arquitectura es una casa- se encuentran en intimidad en la medida que se construyen una a la otra, y sucede gracias a que ambas se encuentran incompletas. Son los huecos que se generan entre fragmentos lo que nos permite adentrarnos hasta las profundidades de Comala: entre las piedras de los pavimentos o, aún más, en el techo derruido de una casa o una iglesia; allí aparecen los otros, lo otro. Juan Villoro comenta que hay una disonancia entre las velocidades del tiempo exterior de los acontecimientos de Comala y el tiempo interior de los personajes, que lo viven con hondura; en esa disonancia hacen eco las antropologías filosóficas del siglo XX; y también la historia universal de las religiones. Si también nosotros estamos rotos, ¿qué hay allende la grieta?
El paisaje también es territorio metafísico, por eso podemos escuchar los susurros de fantasmas. Cristina Rivero Garza escribe que cuando se abre un boquete en el techo, cuando el techo se cae, cuando lo único que queda sobre nuestras cabezas es apenas un mediotecho, entonces es posible ver hacia afuera, pero también hacia adentro… y que cuando el techo se resquebraja entramos en contacto con todo y con todos: nos volvemos pura vida exterior; entonces nos queda el cielo, unas nubes, estrellas, la luna… y nos pregunta: ¿y cuando el cielo se abre? ¿y cuando la noche? Queda neblina, o humo, o no sabe qué. A nosotros nos interesan los puntos intermedios, indefinidos, los conflictos entre cosas incompletas. Queremos situarnos en la grieta; en este proyecto, pues, no nos lanzamos al encuentro del cielo, ni de la noche, ni de la neblina, o el humo, o quien sabe qué, sino de las estructuras derruidas del mediotecho, de los pavimentos rotos, los bultos en los cuartos, la tierra resquebrajada, las iglesias derruidas. Es desde estas arquitecturas incompletas desde donde podremos encontrar cualquier otra cosa que haya.
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Casa del puente
Casa de Macario
Acercamiento al Llano
El Llano
Acercamiento de flores
Campo de girasoles
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Hacienda de la Media Luna
Casa del Puente
Casa del Puente
Casa del Puente
Casa del Puente
Casa del Puente
Casa Lucas Lucatero
Casa Lucas Lucatero
Casa Lucas Lucatero
Casa Lucas Lucatero
Casa Lucas Lucatero
Casa Macario
Casa Macario
Casa Macario
Casa Macario
Casa Macario
Llano
Llano
Campo de Girasoles
Campo de Girasoles