Sueños lacustres de
una ciudad árida

La historia de la Ciudad de México y sus lagos es la de una relación conflictiva, trágica y, en cierto sentido, también poética; los personajes, situaciones y lugares que la conforman surgen de las condiciones más diversas e insospechadas. Este taller, dirigido por Diego Orduño en IUAV durante el verano de 2023, propone aproximarse desde la arquitectura y la memoria a la maraña de sucesos que desembocaron en una ciudad que ahora se inunda por falta de agua, re imaginando sus personajes, situaciones, estructuras y relaciones con base en la metodología que John Hejduk utilizó para su proyecto de Víctimas de Berlín.

A la llegada de los europeos, la gran Tenochtitlán era una ciudad rodeada por seis lagos —cada uno de ellos un personaje por sí mismo—, que se juntaban en época de lluvias para formar el gran Lago de Texcoco —otro personaje—. En sus mejores épocas, éste ocupaba casi dos mil kilómetros cuadrados. Después de quinientos años, sobre las huellas del gran sistema lacustre se erige una ciudad de más de veinte millones de habitantes. Hoy, el paisaje lacustre es un recuerdo, la ciudad se hunde y, al mismo tiempo, se enfrenta a la escasez de agua. Entendemos esta gran contradicción a través de la narración, de la historia y sus personajes, que por siglos sufrieron las consecuencias catastróficas de inundaciones como la de 1629, el aguacero de San Mateo —también importante personaje de la historia—, cuando con treinta y seis horas de tormenta, la ciudad quedó inundada por cinco años. Muchos personajes han aparecido a lo largo de esta relación rota: la Chinampa, por ejemplo, una estructura cuya invención permitió a los pobladores de Tenochtitlán desarrollar un complejo sistema de cultivo a lo largo de los lagos, o el Ajolote, místico anfibio, mitad deidad y mitad habitante de los lagos, que actualmente vive entre las pocas Chinampas restantes de Xochimilco.

En esta historia ha habido personajes de todo tipo, Luis Barragán, por ejemplo, cuyos espacios como el Patio de las Ollas, que se inunda temporalmente, la Cuadra San Cristóbal o la Fuente de los Amantes, representan una aproximación poética hacia el agua, intentando subsanar rupturas históricas desde la memoria personal y cultural. Tlaloc, el Dios mexica de la lluvia, es otro personaje; las lanchas de Xochimilco; los ríos entubados de La Piedad, Consulado, Magdalena; el aeropuerto abandonado en el lago de Texcoco o la Biblioteca Vasconcelos: una gran arca de la cultura encallada en el jardín dentro del gran océano seco que es la Ciudad de México, son otros personajes que permiten entender la memoria colectiva de la Ciudad de México respecto del agua y desde estructuras arquitectónicas. Ciertos personajes históricos son clave: el Gran Tajo de Nochistongo —personaje paisajístico e ingenieril—, primero en intentar drenar la ciudad hacia Hidalgo; o el Albarradón de Ecatepec, estructura prehispánica que protegía a la ciudad de las inundaciones (con la invasión española y la destrucción de estas estructuras, la ciudad comenzó a padecer inundaciones más recurrentes).

Basándonos en las aproximaciones narrativas y poéticas de John Hejduk para construir memoria desde el proyecto arquitectónico, proyectamos las víctimas de los personajes históricos, míticos, climáticos, arquitectónicos, urbanos y paisajísticos que, juntos, construyen una narración compleja, trágica y también poética de la relación entre la Ciudad de México y el agua.

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A - Víctimas de la Ciudad de México

03 - El Cosmógrafo – El Tajo de Nochistongo
El Cosmógrafo se dedicó profesionalmente a grandes proyectos de ingeniería hidráulica. En 1607 arrancó el proyecto de El Tajo de Nochistongo para drenar el Lago de Zumpango y evitar inundaciones. Durante las obras, en 1629, la ciudad se inundó durante cinco años. El Cosmógrafo cerró el Tajo de Nochistongo para que las obras no se vieran afectadas. Se le acusó de negligencia y se le encarceló, aunque luego fue liberado porque era necesario para terminar la obra. El cosmógrafo murió en 1930, y no pudo verla concluida.

05 - El Cocinero del Restaurante Chueco – El Restaurante Chueco
El Cocinero del Restaurante Chueco ha observado como los muros y cubiertas del restaurante se enchuecan con los años debido a los huecos del subsuelo ocasionados por ausencia de agua. A diferencia del Museo Chueco, el Restaurante Chueco no tiene refuerzos. Algunos de los pasillos y muros han alcanzado inclinaciones insospechadas; lejos de ahuyentar a los comensales, se ha convertido en un sitio de interés turístico e identidad. Al Cocinero del Restaurante Chueco le enorgullece cocinar allí. Es una metáfora arquitectónica de la cohesión social.

06 - El Sacerdote de la Catedral Chueca – La Catedral Chueca
El Sacerdote de la Catedral Chueca ha observado como los muros y cubiertas de la catedral se enchuecan con los años debido a los huecos del subsuelo ocasionados por ausencia de agua. La falta de creyentes en los últimos años ha dificultado los refuerzos a la estructura, que cada vez se encuentra más cerca del colapso. Es una metáfora arquitectónica de la modernidad.

08 - Tláloc – El Santuario de Tláloc
Tláloc fue una de las divinidades que abarcaron toda Mesoamérica. Su culto se extendió por gran parte del territorio centroamericano. Fue robado por los nómadas aztecas (así se llamaban los mexicas cuando apenas acababan de llegar a Aztlán) que se instalaron en el lago Texcoco, asimilándolo como divinidad agrícola. Una montaña perteneciente a la Sierra Nevada lleva el nombre de Tlalocatépetl (4120 m. s. n. m.). En la cima existe un santuario dedicado a Tláloc.

09 - El Político – El Gran Canal del Desagüe
El Político ordenó a El Ingeniero construir un Gran Desagüe para la ciudad justo después de ganar sus segundas elecciones. El Ingeniero abrió un gran agujero sobre la tierra, construyó un gran canal y que drenó la ciudad. Ahora la ciudad no tiene agua, y se hunde por su ausencia.

11 - El Constructor de Bergantines – El Taller de Construcción de Bergantines
El Conquistador advirtió el peligro, y ordenó la rápida construcción de dos bergantines a El Constructor de Bergantines. Tenían dos mástiles, bauprés y velas latinas, 12 metros de eslora, 5 metros de manga, 60 centímetros de calado y 50 centímetros de alzado; su propulsión era a velo y remo, además de un falconete en la proa para disparar, así como ballesteros y arcabuceros en los lados. Fueron bautizados el 28 de abril de 1521.

14 - El Señor de Texcoco – La Gran Acequia
El Señor de Texcoco ordenó ensanchar abrir las zanjas para ampliar las acequias y que pudieran nadar por ella navíos de gran porte.

15 - El Comerciante de Panes de Sal – La Panadería de Sal
El Comerciante de Sal obtiene la sal de del agua de la laguna de Temixtitan, y de la superficie que está en la tierra que baña la laguna; la cuece de cierta manera que le permite hacer panes de sal para su comercio. Temixtitan está fundada en medio de la laguna. La calzada que que conecta Temixtitan con México se interrumpe con otras que llevan a tierra firme. En la intersección entre cada calzada se encuentra un baluarte.

19 - El Ingeniero – La Casa Inundada
Durante el aguacero de san Mateo (1629) la casa del ingeniero quedó inundada. Las primeras semanas desalojaron la casa, pero al pasar unos meses, entendieron que el agua no se iría pronto. El Ingeniero construyó algunas adaptaciones para vivir con el agua. Las primeras eran muy improvisadas, pero después de un par de años no cabía duda de que se habían integrado perfectamente a la casa. Algunos andamios, ciertos canales interiores y un par de espacios que controlaban diferentes niveles de agua dentro de la casa. La casa duró cinco años inundada.

21 - El Arquitecto Moderno – El Aeropuerto Abandonado
Muchos intentos ha realizado El Arquitecto Moderno por instalar el nuevo aeropuerto en la zona del Lago de Texcoco. La intención es volver a inundar las 12000 hectáreas de tierras salinas, en su mayoría desérticas, que quedan todavía libres del lago de Texcoco.

22 - El Vendedor de Globos – El Quiosco de la Alameda
El Vendedor de Globos vende sus globos junto al Quiosco de la Alameda. No tiene permitido entrar al quiosco salvo cuando llueve (de todas formas, en su interior, por la altura, formas quedaría muy alejado de sus clientes). En los días de sol, se instala junto al quiosco; con el paso de las horas del día y del sol, el Vendedor de Globos rodea la mitad de la circunferencia del quiosco para aprovechar la sombra.

24 - El Cegador de Acequias – La Acequia
Cuando terminó el asedio de México, no abrieron las calles de agua, como antes eran, sino edificaron en el suelo seco; y en esto no fue México el que solía, y aún la laguna va decreciendo del año de 24 acá, y algunas veces hay hedor. (Gómara)

27 - El Sacerdote Español – La Casa-Iglesia
Existía la creencia de que las fuertes lluvias fueron un castigo a los pecados de la ciudad. Se aceptó que las misas se dieran en azoteas o balcones para que las personas pudieran escucharlas desde sus casas.

28 - El Marqués de Cerralbo – El Puente entre Casas
Con la ciudad inundada, el Marqués ordenó que se construyeron una especie de puentes de madera para que fuera posible cruzar de un edificio a otro. También se usaron canoas para cierre de la revisión de la bibliografía y definir momentos fundamentales de la relación entre CDMX y el agua (reconstrucción historiográfica). transportarse dentro de la ciudad.

B - Víctimas de Luis Barragán

30 - El Místico – La Casa Cerrada
El místico recuerda su infancia en el campo, ahora que vive en la ciudad. Cuando su familia perdió la hacienda, tuvo que mudarse buscando porvenir. La secularización y las ideas modernas le obligaron a levantar los muros de su casa para vivir la religión en secreto.

33 - El Solitario II – La Casa Estudio Cerrada de los Grandes Muros
La Casa del Estudio evitó las inundaciones gracias a sus grandes muros.

34 - El Arquitecto – La Pila de Agua en el Jardín
El Arquitecto se decepcionó muy pronto de las ideas funcionalistas. En un viaje a países lejanos, encontró un cuento, y en el cuento encontró un jardín, y en el jardín encontró una pila de agua para los caballos. Desde entonces, El Arquitecto construye cuentos, jardines y pilas de agua irracionales.

35 - El Arquitecto II – La Fuente de los Caballos
Cuando El Arquitecto logró obtener cierto reconocimiento, decidió delegar el diseño de las casas a El Dibujante para poder ocuparse exclusiva y meticulosamente del diseño de cada fuente.

36 - El Esteta – La Fuente del Monasterio
El Esteta dedicó su vida a construir la misma fuente una y otra vez.

37 - El Desarrollador Inmobiliario – La Casa-Jardín del Artista en el Volcán
El Desarrollador Inmobiliario estuvo construyendo y vendiendo departamentos de edificios funcionalistas en la Ciudad de México durante muchos años; en todos esos años, nunca lo abandonó el sueño de hacer del gran volcán un jardín, y de ese jardín, una nueva ciudad de artistas, filósofos y poetas. Soñaba con una nueva relación con la naturaleza.

40 - El Contemplario – El Patio de las Ollas
El Contemplario pasa las horas observando un patio que, por un lado tiene un espejo de agua de dos metros de profundidad (tiene que caber una persona dentro), y por el otro un conjunto de ollas. Cada tres días, el espejo de agua, que estaba a ras de las piedras del piso del patio se desbordaba para inundarlo por completo. Estos son los momentos más emocionantes. Las ollas han ido manchándose de lama y óxido con el paso del tiempo.

42 - El Devoto – El Patio de San Francisco
El Devoto vierte agua cada mañana en el cuenco sobre las manos de la escultura de piedra de San Francisco, sobre las piedras del patio de su jardín. Ese cuenco ha servido de bebedero a las aves y a las abejas.

44 - El Constructor de Fuentes – La Casa del Constructor de Fuentes
El Constructor de Fuentes estudió ingeniería civil e hizo una especialización en desarrollo inmobiliario, pero él siempre se ha considerado a sí mismo un constructor de fuentes.

55 - El Horticultor – El Vivero del Horticultor
El Horticultor únicamente cultiva flores.

56 - El Ingeniero – El Albarradón de San Cristobal
El Ingeniero vivió su infancia en un pueblo y luego emigró a la ciudad a estudiar ingeniería. Hizo su especialidad en hidráulica. En vez de dedicar su vida al estudio de los grandes sistemas modernos, se obsesionó con los albarradones: su pesadez, su monumentalidad, su tiempo. Descubrió la vocación religiosa de la ingeniería con El Albarradón de San Cristobal, que realmente tiene tipología de capilla.

57 - El Vendedor Ambulante – El Kiosko Ambulante
El espacio de trabajo del Vendedor Ambulante es la ciudad, que disfruta recorrer los parques al paso de su Kiosko Ambulante. Durante la inundación de 1951 tuvo que adaptar su Kiosko Ambulante para evitar inundaciones.

59 - El Bibliotecario – La Biblioteca Nacional
El Bibliotecario trabaja en la biblioteca nacional: una gran arca de la cultura, encallada en un jardín, dentro del océano que es la Ciudad de México. Dos grandes soportes sostienen los libreros sin tocar el suelo. Al interior, un esqueleto de ballena, también suspendido, recuerda el agua.

60 - El Sacerdote – La Capilla de Tlaloc
El Sacerdote cuida su pila baptismal; para él es el centro de la capilla porque contiene agua.

63 - El Artista Alpino – El Pabellón del Volcán
El Artista Alpino había soñado con una ciudad de filósofos, artistas y poetas al interior de un volcán. Decidió llevar a El Arquitecto al sur: donde encontraron un océano de piedra volcánica.

64 - El Arquitecto III – La Alberca del Volcán
El Arquitecto construyó una alberca entre las piedras del volcán; las existentes con formas orgánicas y quebradas, las nuevas con cortes laminados y reticulados.